domingo, julio 13, 2008

¡Algo Grande Viene!

Mateo 14: 15-21
Cuando ya empezaba a atardecer, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: Este es un lugar solitario, y se está haciendo tarde. Dile a la gente que se vaya a los pueblos y compre su comida. 16 Jesús les contestó: No tienen que irse. Denles ustedes de comer. 17 Los discípulos respondieron: Pero no tenemos más que cinco panes y dos pescados. 18 Jesús les dijo: Tráiganlos aquí. 19 Luego de ordenar que la gente se sentara sobre la hierba, Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró al cielo y dio gracias a Dios. Después partió los panes y se los dio a los discípulos, para que ellos los repartieran a la gente. 20 Todos comieron hasta quedar satisfechos. Y cuando los discípulos recogieron los pedazos que sobraron, llenaron doce canastas. 21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, además de las mujeres y los niños”.

Lo que tú tienes hoy es más que suficiente para provocar un incremento poderosísimo en tu vida. Un incremento en la salud, en el amor, en las finanzas. Lo que tú tienes hoy es una puerta para una oportunidad divina. Muchas veces nos quejamos porque no tenemos lo que queremos o no vivimos como queremos. Situaciones nos fastidian y los reproches están en nuestras bocas. Tenemos hoy que darnos cuenta que son este tipo de actitudes las que nos mantienen en esa condición. Permite que se revele en tu vida lo que has leído en el pasaje anterior. Fíjate, Jesús estaba ante una multitud, ante una gran demanda de provisión y le llevaron ¡cinco panes y dos peces! ¿Qué hubieras dicho tú en esta situación? Jesús recibió los cinco panes y los dos peces, ¡y dio gracias al Padre por ello! ¿Qué ocurrió después? ¡La gran multiplicación! Quejarte, murmurar (un comentario con queja en medio del problema) no mejorará nunca tu situación; la queja, la murmuración trae confusión a tu vida y pérdida. Un corazón desagradecido y quejumbroso pierde lo que tiene. Léelo y repítelo varias veces. Por eso no tienes más ni recibes más. Te vives quejando de la situación, vives mostrándole la necesidad a todo el mundo para que te den, esa es una estrategia diabólica. Dale gracias a Dios siempre por lo que tienes porque sabes que sabes que viene más, porque en Dios siempre hay más. Déjate ya de quejarte y de andar murmurando que a ti nadie te ayuda. Dale gracias a Dios por lo que tienes, en lugar de quejarte por lo que no tienes. Por así experimentará la multiplicación en todas las aéreas de tu vida. Sé agradecido por lo que Dios te ha dado y no te andes fijando lo que otro tiene o no tiene. No envidies a los que están por encima de ti, aprende de ellos, mira que ellos han sembrado más por lo tanto tienen más. Imítalos a ellos y tendrás igual o más que ellos. No envidies, porque cuando envidias estás diciéndole a Dios que hace acepción de personas, pero cuando te gozas con la bendición y la multiplicación de otros, le estás diciendo a Dios que al igual que lo hizo con esa persona también lo hará contigo. El que se compara con otro, puede tener una actitud de desagradecimiento. ¿Quieres llegar donde otros llegaron y tener lo que otros tienen? Puedes aprender los principios que aplicaron otros para llegar, pero no ambicionar ni envidiar su lugar. Hay algo que Dios planeo para ti en particular. Si eres agradecido en lo poco, Dios te dará más. Valora lo que tienes, y vendrá más. El ser agradecido hará que tenga la gracia y el favor de Dios en tu vida. La Biblia dice en Santiago 4:6: “Mas Él da mayor gracia. Por esto Él dice: Dios resiste a los soberbios, y da la gracia a los humildes”. La humildad y la gratitud van de la mano. La gratitud hará que la presencia de Dios se manifieste en su vida. ¡Algo grande viene! 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes como cristianos que son”. Que tus circunstancias no determinen tu actitud de agradecimiento.

“Padre celestial, todo lo bueno que tengo lo he recibido de Ti y gracias porque en Ti tengo más que suficiente en todas las cosas, se que un gran incremento viene a mi vida. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

ARMONIZANDO CON EL PROPÓSITO DE DIOS

2 Timoteo 4:7,8
“He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. 8 Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.”.


La Palabra de Dios tiene promesas de bendición para tu vida, para tu familia, para tu economía, etc. Cada vez que recibimos una Palabra debemos saber que Dios tiene un propósito con ella y nosotros debemos unirnos a ese propósito con fe, y desarrollar nuestra capacidad profética. Es de esta manera en que tu vida se ordena, tu familia se ordena y tu economía se ordena, y es cuando te colocas en armonía con el Padre. La Palabra trae el potencial del éxito, pero eres tú el que debes armonizar con ella. ¿Cómo? Haciendo un control de tu vida a la luz de la Palabra y realizando los ajustes necesarios. Cada vez que lo haces tienes la garantía de que verás la gloria de Dios. El apóstol Pablo fue un hombre exitoso y si en algo se caracterizó fue en que colocó su vida en armonía con la Palabra de Dios. Enfrentó dificultades pero su éxito radicó en su habilidad de superarlas. ¿Estás preparado para ser un vencedor de adversidades? Nota tres poderosos secretos en la vida del apóstol Pablo: #1. He peleado la buena batalla; #2. He terminado la carrera; y #3. Me he mantenido fiel, en otras palabras, he guardado la fe ¡Tres secretos para un éxito contundente! No siempre las cosas resultan sencillas pero sobre cualquier situación hay victoria. Enfoca tu vida en el propósito de Dios y ponle fuerza y fe. Si hay trabas hay que superarlas, tú tienes la marca del Espíritu Santo en tu vida, una marca que no se puede borrar, tú tienes un llamado para alcanzar la excelencia. No permitas que nada ni nadie te saque el sentido del propósito de tu vida. Descubre lo que Dios tiene para ti y dirígete a ello. A veces queremos algo y no se da pero lo que realmente tenemos que buscar es la visión de Dios. Recibe la Palabra, medítala, créela, decrétala y camina sobre ella, y ella te guiará. Dios tiene algo glorioso para tu vida, olvida lo que queda atrás para poder llegar a lo que el Padre ya te preparó y destinó para ti. Armoniza tu vida con la Palabra. Ella dice que tú ya eres bendito, que tú ya eres próspero y que eres una bendición. No pienses ni diga nada contrario a esto. Lucha por lo mejor. tu vida reflejará la gloria de Dios ¡Aleluya!

“Padre celestial, no faltará el bien en mi casa, mi familia está bendecida, mi economía está bendecida. Voy corriendo en tu propósito, haciendo tu voluntad y extendiendo tu bendición. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

jueves, junio 26, 2008

Cultiva el amor

2 Juan 1:6
“En esto consiste el amor: en que pongamos en práctica sus mandamientos. Y éste es el mandamiento: que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio”.

Dicho en pocas palabras: Dios dice que el amor es guardar Sus mandamientos. Eso convierte al amor en algo concreto. Pero Dios no se ha limitado a darnos la definición del amor, también nos ha explicado cómo podemos amar de la manera que Él ama. Cuando Dios nos dio Su Palabra, en Ella nos dio también el manual del amor por escrito. Lo único que tenemos que hacer, para andar en amor, es seguir Sus instrucciones. Si Jesucristo es el Señor de tu vida, ya has dado el primer paso de obediencia. El amor de Dios ha nacido dentro de ti. Pero, a menos que des pasos para cultivarlo, ese amor permanecerá latente en tu interior. El amor obra de la misma manera que la fuerza de la fe. Al igual que la fe, el amor se activa mediante el conocimiento de la Palabra. Para estar consciente del amor, decreta la Palabra de Dios y ponla en práctica. Dice el apóstol Juan que vivamos en amor. Imagínate a ti mismo viviendo la vida del amor, andando según los mandamientos de Jesús y siendo guiados por estos. Cultiva el amor que Dios ha puesto en ti.

“Padre celestial, gracias porque Tú depositaste tu amor en mí, ahora te pido que me enseñes cada día a expresar ese amor hacia los demás. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

Padres

Proverbios 23:22
“Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana”.

Nuestros padres fueron escogidos por Dios para que llegáramos a este mundo. En algunos casos, no fueron buenos con nosotros, por ignorancia o porque ellos tampoco conocieron de sus padres el amor y el respeto que se merecían. Muchas pueden ser las causas por las cuales no se comportaron como nosotros esperábamos, ¿Pero sabes qué? Aún así, ellos merecen nuestro respeto y honra. Si tú conoces a Jesucristo sabrás que tus pecados te fueron perdonados, y también debes tener en claro que antes de conocerlo tú tampoco habías sido bueno con Dios. ¿Te das cuenta? Ahora, perdona a tus padres si lo tienes que hacer y libéralos de la prisión del resentimiento de tu corazón. Tú y ellos lo necesitan. Comienza hoy a disfrutar de tus padres lo que antes no pudiste. Depende de ti. Perdona para que seas perdonado como lo declara la Palabra de Dios, y escúchalos y no los menosprecies. Ellos son tus padres y también necesitan de tu amor para poder vivir. Hazlo hoy y llámalos, ellos te estarán esperando como lo hace siempre tu Padre celestial. Ten en cuenta que este es uno de los diez mandamientos que encierra en ella una palabra profética para el que lo haga. “Honra a tu padre y a tu madre, tal como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que vivas una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios” (Deuteronomio 5:16).

“Padre celestial, Es mi decisión perdonar a mis padres. Lo necesito tanto como ellos, ayúdame a dar este paso de bendición familiar y la paz reine en nuestros corazones. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

martes, junio 17, 2008

AMAR

Marcos 12:29-31
“Jesús contestó: El mandamiento más importante es este: '¡Oye pueblo de Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor. 30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 Y el segundo es: Ama a los demás como te amas a ti mismo. Esos son los mandamientos más importantes”.


Amar no es sólo sentir mariposas en el estómago y estar obnubilado por la otra persona. Amar es mucho más que eso. Amar es una decisión que tomamos una vez y la sostenemos cada día. El día en que conociste a tu esposo/a parecía que todo era un jardín de flores. Ni un sí ni un no, juntos para todos lados y después de varios años de casados, la princesa ya es la vieja y el príncipe, el viejo. Muchos dicen se apagó el amor, ahora sólo queda la costumbre. Si se apagó el amor, ¡enciéndalo! Amar no es un sentimiento. Es un mandamiento. ¿Y cómo se obedece ese mandamiento? Primeramente amando a Dios sobre todas las cosas y luego a su cónyuge como a ti mismo. No importa cuántos años hayan pasado, aviva el amor. Piensa en cómo agradar al otro, tal vez con el desayuno que más le gusta, dejándole a la noche un chocolate en la almohada, diciéndole palabras bonitas durante el día. Una llamada telefónica, un e-mail, lo que se te ocurra puedes hacerlo. Cuidar, respetar, honrar, dar, eso es amor. (Lea 1 Corintios 13). Tú siempre decides accionarlo o no. Si lo haces, si caminas en amor, estarás en la perfecta voluntad de Dios y tu hogar recibirá una lluvia de bendiciones. Actúa en amor con tu pareja, con tus hijos, con tus padres y extiende el amor hacia los demás también. Eso es la voluntad de Dios.

“Padre celestial, Tú has derramado tu amor en mi corazón. A partir de hoy decido amar sin condiciones. Activaré ese amor que has colocado en mí. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

CRISTO TU SUMO SACERDOTE

Hebreos 3:1
“Por lo tanto, hermanos, ustedes que han sido santificados y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial, consideren a Jesús, Apóstol y Sumo Sacerdote de la fe que profesamos”.

Hoy día muy pocos creyentes entienden el misterio del apostolado y sacerdocio de Jesucristo. Pensamos que un apóstol es alguna clase de supersanto. Pero "apóstol" en realidad significa "enviado". Por tanto, Jesús ha sido enviado por Dios para hacer algo por nosotros. Él ha sido enviado para servir como nuestro Sumo Sacerdote. De nuevo, muchos creyentes no tienen la menor idea de lo que un sumo sacerdote hace. Ellos se imaginan a una persona que camina en ropas extrañas cumpliendo con rituales religiosos. En realidad, un sumo sacerdote es mucho más que eso: es el que está autorizado para administrar, poner en marcha, llevar a cabo y ejecutar lo que se le ha encomendado. Quizás te preguntes: "¿Qué está Jesús autorizado para administrar, ejecutar o llevar a cabo en nombre de nosotros?" Hebreos 3:1 dice que Jesús es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él ha sido enviado a poner en vigor, a ejecutar y a llevar a cabo las palabras que usted diga. Pero es muy posible que en lugar de palabras de fe, tú hayas estado expresando cómo te sientes. Por ejemplo, si solo hablas de enfermedad, ¿Qué podrá hacer el Señor con eso? El no es Sumo Sacerdote de la enfermedad, y no podrá hacer cumplir esas palabras. Si le dijeras: "Estoy débil, estoy cansado", Él no podrá hacer nada con eso. La Biblia dice que el débil diga, "¡fuerte soy!". En el momento que dices esas palabras, Jesús podrá administrarte FORTALEZA. Jesús no va a darte enfermedad, debilidad, escasez económica o pecado; Él derrotó todo eso por nosotros. Él es el Sumo Sacerdote de redención, de justicia y de liberación. Tenlo presente para cuando te acerques a Jesús, para que no hables palabras de derrota, sino palabras de victoria que Él pueda hacer cumplir. Eso es lo que Dios te ha comisionado a Jesucristo para que cumpla en ti.
“Padre celestial, te doy gracias por haber hecho provisión para mi vida a través de Jesucristo. Hoy reconozco a Jesús como mi Abogado y Sumo Sacerdote. A través de Su ministerio recibo todas las bendiciones provistas ya para mí. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

UN BENDICIÓN TRASGENERACIONAL

Deuteronomio 6:5-7
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”.

Todos queremos tener un hogar bendecido. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Todos queremos que a ellos les vaya mejor que a nosotros. Pero esto no es algo que sucede por casualidad. Esto sucede cuando seguimos el consejo de Dios y trabajamos cada día en ello. Dios debe ser el primero en nuestro hogar y nuestro amor hacia Él debe manifestarse en las actitudes que tenemos con nuestra familia. No podemos decir que amamos a Dios y despreciar y maltratar a nuestros seres queridos. Lo que recibimos de Dios lo debemos dar primeramente en nuestro hogar. Por eso la Palabra nos dice que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser y eso transmitirlo. Transmita la bendición en todo momento. Toma tiempo con tu familia para hablar de la Palabra de Dios. Cuando tengas que tomar una decisión o darle un consejo a tus hijos, hazlo basado en lo que dice la Palabra. Tú perpetuarás las bendiciones por generaciones si así lo haces. Proverbios 22:6 dice “Instruye al niño en el camino correcto, y aun cuando sea grande no lo abandonará”. Estos niños a su vez instruirán a sus propios hijos y así continuará la bendición. ¿Y cómo instruirlos? Con la Palabra y con el ejemplo. Vive lo que predicas. Ten apertura para que tus hijos se acerquen a ti, escúchalos y enséñales lo correcto. Si descuidas esta área por todo el trabajo que tienes y los afanes de la vida, el diablo se encargará de que haya alguien que los instruya pero en la dirección equivocada. Valora lo que Dios te ha dado y establece las prioridades correctas.
“Padre celestial, En tu inmenso amor me enseñas cómo vivir en tus bendiciones y cómo impartirlas a mi familia. Con tu ayuda seremos luz y llevaremos esa luz a otras familias que están en necesidad. Gracias, en el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

Reflejando la Gloria de Dios

Salmos 127:1
“Si el Señor no edifica la casa, de nada sirve que trabajen los constructores. Si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los guardias.”.

La familia es el diseño Divino para el ser humano y Él se encarga de edificarla. Es imprescindible que el Señor Jesús esté primero en tu hogar; de lo contrario, cualquier intento por restaurarlo o tratar de mantenerlo será en vano. Quizás estés pasando por problemas familiares y tal vez intentaste de todo; pero lo primero que debes hacer es hacer a Jesús Señor de tu familia. Si le das lugar, Él comenzará a ordenar esos ladrillos que con el tiempo se cayeron. satanás puede haber traído división, amarguras, problemas, soledad, incomprensiones, peleas; pero es tiempo de cerrarle la puerta y comenzar a reedificar. Se puede, con Dios todo se puede. Con Él hay esperanza. No mires a la persona que tienes al lado y digas: “¡este no cambia jamás!” ¡No! todo cambia en las manos de Dios. Comienza a usar las armas que Él te dio. Toma autoridad sobre todo espíritu de división, bendice a las personas con las que vives y obra en amor. Si quieres una casa edificada por Dios debes seguir sus instrucciones; muchas pueden no gustarte – porque a nadie le gusta mucho rendir su voluntad y sus propias ideas – pero no es cuestión de hacer nuestra voluntad sino la de Dios. Obedecer a la Palabra es la clave para la bendición. Tu familia, tu hogar cambiará, será restaurado, y aquellos que están recién comenzando en la tarea de edificarlo, tomen el consejo de mantener siempre a Dios primero y se librarán de muchos males y dolores. Cuando Dios gobierna hay amor, hay respeto, hay libertad, hay unidad, hay prosperidad. Determínate a glorificar a Dios con tu vida. El mundo verá algo diferente y se acercará a ver qué es eso distinto que hay en tu hogar. Es el amor de Dios. Tu familia será el reflejo de la gloria de Dios.
“Padre celestial, gracias por mi familia. Ayúdame a establecer Tus Principios para que esté edificada sobre una base firme y no caiga. Sé que cuando Tú estás, ningún viento contrario nos podrá derribar. Gracias. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

UN DISEÑO DIVINO: LA FAMILIA.

Génesis 1:27-28
“Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. 28 Y bendíjoles Dios, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que arrastra sobre la tierra”.

La familia es el diseño de Dios para el ser humano. Desde el principio de la creación Dios estableció al hombre sobre la tierra, formó a su mujer y les dio la orden de reproducirse. En familia sojuzgarían, en familia gobernarían, en familia progresarían. La familia es una bendición de Dios. Para muchos es un castigo por cómo viven diariamente, pero es una bendición. El diablo sabe que cuando el hombre vive en armonía con su familia y se une en los propósitos de Dios, él queda afuera y sin poder, por eso intenta dividir y traer contienda dentro del núcleo familiar para que esa familia no sea un canal de bendición. Discierne en tu espíritu estos ataques y no permitas que entren en tu seno familiar (Génesis 4:5-8). Si las discusiones, las peleas, los enojos, los rencores, las faltas de perdón quieren tomar lugar, opera en el perdón y en el amor sobrenatural de Dios. Tengas o no la razón, no permitas que la situación se desborde. Toma autoridad en el Nombre de Jesús y echa fuera todo espíritu de división y actúa siempre en amor. No te canses de hacer el bien porque a su tiempo cosecharás si no desmayas. ¡Tu hogar será como el cielo en la tierra! Proponte cada día darle algo especial a tu familia. Valoriza a cada miembro, presta atención a sus necesidades. Ora por ellos y cuando hables de tu familia, habla bien. Es tuya, es parte de ti, es el huerto que Dios te ha dado para labrar. Si quieres ver cambios en tu ambiente familiar debes empezar por ti mismo. No puedes demandar algo que no has sembrado. Siembra semillas de amor, de tiempo, de palabras de aliento, de estima sobre tu familia y verás los frutos. No lo dudes, tu hogar reflejará la gloria de Dios.
“Padre celestial, gracias por mi familia. Me la has dado Tú y es buena. Ayúdame a contribuir a que ella sea un reflejo de tu amor, un canal de bendición para muchas vidas. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

miércoles, junio 11, 2008

Desarrollando adicción por la Palabra

1 Corintios 16:15
“Bien saben que los de la familia de Estéfanas fueron los primeros convertidos de Acaya, y que se han dedicado a servir a los creyentes. Les recomiendo, hermanos”.

A partir de esta meditación de hoy quiero que empieces a cultivar una adicción, pero una adicción a la Palabra de Dios. Quizás esto te parezca extraño, especialmente si no tienes mucho interés en la Palabra ahora. Pero, créeme, es posible. Lo único que tienes que hacer es decidir que lo vas a hacer. Enfoca tu tiempo y atención en la Palabra de Dios. Cuanto más te dediques a ella, más aumentarás tu deseo por la Palabra de Dios. Con el tiempo, tu mente estará absorta en ella. ¿Sorprendido? No deberías estarlo. Eso pasa con cualquier cosa a las que tú te dedicas totalmente. Por ejemplo, eso le pasa a los que se entregan a la pornografía. Conforme dedican más tiempo a esa actividad, el espíritu inmundo que opera por medio de ella empieza a tomar control de su consciente, y con el tiempo pasan de la actividad mental al hecho físico. Luego llegan al punto en que quieren más y más, y nunca podrán estar satisfechos, nada los saciará. Ese mismo principio puede aplicarse de una forma positiva cuando tú te dedicas a la Palabra de Dios. Puedes hacerlo hasta el punto de estar totalmente absorto en ella en mente y cuerpo, y cuanto más sacas de ella, más quieres seguir sacando. El Espíritu que opera por medio de la Palabra, el Espíritu Santo, te guiará y te llevará más cerca de Jesús de lo que te puedas imaginar. Nunca he conocido a nadie que haya andado poderosamente en la fe sin haber cultivado primero la adicción de entregarse por completo a la Palabra por un tiempo largo. No te estoy hablando de unos cuantos minutos, sino de un tiempo considerable meditando en Ella de día y de noche.

“Padre celestial, te doy gracias por Tu Palabra, Ella es medicina para mi vida, hoy me propongo ser una adicto de Tu Palabra, depender de Ella a cada momento de mi vida. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

El Asesino de la familia

1 Corintios 13:5
“No actúa con bajeza ni es egoísta, no se deja llevar por la ira y no guarda rencor”.


El egoísmo es uno de los asesinos más grandes de la familia. El egoísmo siempre piensa en sí mismo, siempre reclama, siempre busca satisfacer lo propio. El egoísmo es contrario al amor. Si tú detectas cualquier actitud egoísta en tu vida, deséchala porque puede corromper tu familia y tu matrimonio. El amor siempre piensa en lo que puede dar, lo que puede hacer para que el otro esté mejor. El egoísmo dice: “pero, ¿qué hay de mí? ¿A mí cuando me van a dar? Si yo le doy y no recibo nada ¿Y si me quedo sin lo que me gusta? ¡Yo también necesito!”. Las personas egoístas terminan cansando a los que lo rodean, se transforman en parásitos que succionan todo de los demás pero no dan nada y como consecuencia terminan en soledad. Ten siempre presente esto: El egoísmo nos separa de Dios, es un obstáculo para recibir la bendición de Dios. Dios no DA para que lo que DA sea retenido, DA para que demos. Dios, nuestro Padre, es un Dador. Lee la Palabra de Dios y encontrarás como Cristo (el novio) ama a la iglesia (Su novia) al punto de darlo todo por ella, Su misma vida (Lee Efesios 5:21-29). Por lo tanto, pon en actividad el amor de Dios y sé generoso. Piensa en el otro. Cómprale algo que tú te hubieras comprado. Honra y serás honrado. Erradica de tu vida el temor de no ser correspondido. Dios siempre da cosecha a los que con corazón correcto actúan en Su Palabra.
“Padre celestial, en este día echo fuera todo egoísmo de mi vida. Me decido a caminar en Tu amor, en ser un dador alegre y generoso. Gracias. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

viernes, mayo 30, 2008

Permaneciendo en la ley de Cristo

Romanos 13:8
“No deban a nadie nada, sino el amarse unos a otros. Porque el que ama a su prójimo, ha cumplido la ley”.

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Si caminamos en este amor, caminamos en la perfecta voluntad de Dios. Este amor no es un sentimiento meloso que se maneja con los sentidos naturales, es un poder espiritual que hay que desarrollar y cultivar. A menos que demos pasos para desarrollarlo, este amor permanecerá oculto en nuestro interior. Nuestra mente puede retenerlo. Si pensamos que unos se lo merecen y otros no, lo frenamos. Recuerda que Cristo Jesús te mandó a amar aún a tus enemigos, y esto sólo es posible con un amor sobrenatural. Nuestra mente diría “por lo que me hizo, lo menos que se merece es un castigo”. Pero no son tu mente y tus emociones las que deben gobernar, es el Espíritu. Debes renovar tu mente con la Palabra de Dios. El amor obra de la misma manera que la fuerza de la fe. Como la fe, el amor se activa mediante el conocimiento de la Palabra de Dios. Extiéndete en amor hacia otros, camina en la fe que obra por el amor. Hazte consciente del amor que fue derramado dentro de ti al confesar y actuar en la Palabra de Dios. Mírate a ti mismo viviendo la vida del amor. Amar no es sentir. Amar es actuar. Es dar. Amar es un mandamiento que nos dejó el Señor. Y si nos mandó a hacerlo es porque sabe que tenemos la capacidad para lograrlo. El amor en su expresión cumple la ley de Cristo. El AMOR es la Regla de Oro (Mt.7:12). No le pongas frenos, ni límites al amor de Dios. No argumentes, sólo actúa y verás como cada día el amor estará fluyendo más abundantemente a través de tu vida y las bendiciones se multiplicarán.
“Padre celestial, gracias por Tu amor. Tú has dado a Tu Hijo por mí, aún cuando yo no lo merecía. Ayúdame ahora a perfeccionar ese mismo amor que Tú has derramado en mi corazón. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

Mis decisiones afectarán mi mañana

Números 14:24
“Pero a Mi siervo Caleb, porque ha habido en él un espíritu distinto y Me ha seguido plenamente, lo introduciré a la tierra donde entró, y su descendencia tomará posesión de ella.”.


Cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos tomando decisiones. Desde la más pequeña hasta la más grande, todas son frutos de lo que hay en nuestro interior. Caleb tenía un espíritu diferente, lo que lo impulsó a tomar una decisión diferente a la de la mayoría. Él le creía a Dios, y a las Promesas que Él le había dado. Esta decisión de fe lo metió en la tierra prometida y le permitió disfrutar de ella. Todos los demás murieron en el desierto. Las decisiones que hoy tomamos nos pueden promocionar o hundir. Nosotros somos el producto de nuestras decisiones. Hoy somos el producto de las decisiones que tomamos en el pasado, mañana seremos de acuerdo a las decisiones que tomemos hoy. Es por eso, que es de suma importancia que tomemos decisiones basadas en la Palabra de Dios. Al honrar a Dios creyéndole y actuando en lo que Él nos dijo nuestro destino profético no es otra cosa que el éxito. La relación que vamos desarrollando cada día en intimidad con Dios, es la que va afirmando la conciencia de pacto y desarrollando ese espíritu diferente. Esa visión de ganador nos hará tomar decisiones que nos llevan a la victoria. Tomaremos decisiones que afectarán para bien nuestra vida, nuestra familia, nuestros hijos. Nacimos para la tierra prometida y entramos por decisión. Nosotros podemos más que el problema, porque Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo. No te acomodes a las circunstancias. Si en este momento no ves cómo salir, vé más profundo en tu relación con Dios y Él te dará el entendimiento. En todo lo que emprendas, ¡estarás arriba! David hizo una diferencia con su vida. Se animó a hacer lo que otros no estuvieron dispuestos a hacer. Enfrentó al oso, al león, al filisteo. ¿De dónde vino tanta valentía para tomar esas decisiones y no salir huyendo? Del pacto con Dios. Él tenía la certeza de que Dios lo libraría. Tú eres un hijo de Dios, tienes pacto con Él por la sangre de Jesús. Anímate a tomar decisiones diferentes. Tenemos una sola vida por vivir en esta tierra y no podemos hacer cualquier cosa. Debemos tomar decisiones acordes a Dios. El éxito está en atreverse. Escoge la bendición, decídete a ser feliz.
“Padre celestial gracias, porque me has dado la sabiduría para tomar decisiones correctas que me conducirán a la victoria que Tú preparaste para mí. Gracias por Jesús porque en Él tengo todo. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

martes, mayo 27, 2008

El Espíritu Santo es tu Ayudador

Romanos 8:26
“De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”.


El Espíritu Santo nos ayuda a orar en forma exitosa y positiva. Él nos ayuda a convertir nuestras áreas débiles en áreas fuertes. Trae revelación a nuestro espíritu de lo que viene de Dios. Es nuestro Guía, nuestro Maestro, nuestro Ayudador. Él es el que nos ayuda a fluir en el amor de Dios para con los demás, a manifestar los dones, a ser llenos de sabiduría y a impartirla por todo lugar que nos movemos. Al caminar con Él, elevamos nuestro camino a un nivel de excelencia. Por eso, es muy importante que no limitemos Su accionar en nuestras vidas. Cada día debemos buscar conocer más de la Palabra de Dios, pasar tiempo en oración y permitir el fluir en lenguas. Todo esto le da lugar al Espíritu Santo para que nos traiga revelación sobre lo que tenemos que hacer para ir caminando hacia el sueño de Dios. Cada vez que recibimos Su guía, debemos obedecerle. Si nos muestra que en nuestro corazón estamos guardando algún rencor, alguna actitud equivocada que perjudica nuestro carácter, tenemos que sacarla, cambiarla. Él no sólo nos enseña, sino también nos ayuda; pero el paso de obediencia lo debemos dar nosotros. Las cosas del Espíritu no tienen límites salvo los que le pongamos nosotros. No debemos oprimir con nuestros pensamientos, los pensamientos de Dios; por el contrario, debemos elevar nuestros pensamientos a los de Él. Por lo tanto, no digas más “no se puede” “es difícil”. Tú tienes al ayudador enviado por Dios. No intentes hacer las cosas en tus propias fuerzas, utiliza las de Dios. Tú has sido fortalecido con poder en el hombre interior por Su Espíritu. Tú eres templo del Espíritu Santo. Tienes el mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos, morando en tu interior. Él vivificará todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo. Caminarás en amor, caminarás en perdón, caminarás libre de toda herida del pasado, caminarás libre de toda contaminación, caminarás libre de toda murmuración, caminarás libre de todo chisme, caminarás en victoria. En otras palabras, cuando dejas que Él te guie y te ayude harás que dejes por todos lados una historia de bendición ¡Aleluya!
“Padre celestial, gracias por tu Espíritu Santo. Él me hace fuerte y me ayuda a vivir en la victoria que Jesús conquistó para mi vida. Caminaré en obediencia, caminaré en Tu Espíritu. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.

viernes, mayo 23, 2008

Caminando en las ideas de Dios

Mateo16:22
“Y Pedro, tomando aparte a Jesús, comenzó a reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de Ti; en ninguna manera esto Te acontezca”.

Pedro llevó aparte a Jesús para darle un consejo. Jesús vino con un plan, pero Pedro tenía otra idea. “Tengo una idea, te tengo que decir algo, no lo hagas”. Pero Jesús jamás buscó la aprobación de la gente para hacer la voluntad de Dios. Y le respondió: “¡Quítate de delante de Mí, satanás!...”. Imagínate los que estaban alrededor lo que estarían pensando: “¡Menos mal que no hablé yo!”. Pedro estaba poniendo la mira en las cosas de los hombres, y No en las de Dios. Lo importante es tener ideas dirigidas por Dios y no grandes ideas. Lo importante es saber si nuestra idea es una idea de Dios. Y muchas veces tendremos que pasar por arriba de opiniones para hacer lo que Dios dice y construir un futuro de bendición para nuestros herederos. Debemos correr la carrera con la visión de lo de arriba, y no controlado por lo que dice la gente, los amigos, los familiares. Jesús estaba corriendo una carrera por delante. El tiempo se le estaba cumpliendo. Por eso le dice a Pedro: “me eres estorbo; porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres”. Lo estaba distrayendo del propósito de Dios. Satanás estaba usando a Pedro para distraer a Jesús de lo que tenía que realizar. “Si supieras Pedro que lo que voy a realizar le va a traer el bienestar a millones de personas durante el curso de la humanidad. Si supieras Pedro que voy a abrir el camino de vuelta al cielo, a la eternidad. Si supieras Pedro que lo que voy a hacer traerá bendiciones y más bendiciones, no me distraerías, no dirías que no me conviene”. Pedro era muy sentimental. Él lo quería cuidar, él ponía el máximo de amor humano que podía alguien tener. Pero no estaba mirando lo celestial, no tenía el discernimiento del propósito de Dios. Hay personas que pueden opinar, en la carne, acerca de tu vida; pero tú sabes que te estás moviendo en la dirección del Espíritu. Recibe esta palabra en este momento: “Sigue corriendo la carrera hacia adelante con tú mirada puesta en lo de arriba no en lo de la tierra porque Dios te abrirá las puertas y te llevará a nuevos niveles de bendición y de victoria. Nadie tiene el derecho de robarte tu destino profético. Realizarás la tarea de Dios con un respaldo divino”.
“Padre celestial, revélate a mi vida. Quiero, como Jesús, mantenerme en Tu perfecta voluntad. Dame el discernimiento para no oír las voces que me quieran desviar. Anclo mi alma a Tu propósito y sé que Tú me guiarás. En el Nombre Poderoso de Jesús, Amén”.