domingo, diciembre 16, 2007

Ayuno extraño

“¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves? ¿Por qué nos hemos humillado, y tú no haces caso?”
He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores.
He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con un puño malvado.
No ayunéis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz.
Isaiás 58:3,4
Ayuna de palabras hirientes....y transmite palabras bondadosas.
Ayuna de descontento... y llènate de gratitud.
Ayuna de enojos... y llènate de mansedumbre y paciencia.
Ayuna de pesimismo.... y llènate de esperanzas y optimismo.
Ayuna de preocupaciones... llènate de confianza en Dios.
Ayuna de quejas... llènate de las cosas sencillas de la vida.
Ayuna de juicios a otros... y descubre a Jesùs que vive en ellos.
Ayuna de egoìsmos... y llènate de compasiòn.
Ayuna de palabras... y llenate de silencios para poder escuchar.
Si intentaramos esta forma de ayuno, nuestra realidad se irà inundando de paz......amor.....confianza....
Ayuno es una disciplina cristiana con dimenziones trascendentales. No es un ayuno extraño, es el verdadero ayuno.
Autor anónimo.

sábado, diciembre 15, 2007

Mañana

No os afanéis por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá su afán.
Basta a cada día su propio mal.
Mateo 6:34.

Tú eres mi Dios.
En tu mano están mis tiempos.
Salmo 31:14-15.
«He aquí, mañana reina hoy en la tierra», dijo un poeta francés. Así es, la vida parece pertenecer a quienes hacen proyectos, son emprendedores y construyen el porvenir. Pero ¿qué dice la Biblia? En lo concerniente a la vida actual, denuncia a los que hacen proyectos y pretenden disponer del porvenir sin tener en cuenta a Dios (véase Isaías 56:12; Santiago 4:13-15). También acusa a quienes dicen: –como el mañana es incierto, gocemos del momento presente; aprovechémoslo, comamos y bebamos, porque mañana moriremos (1 Corintios 15:32). Pero la Escritura muestra que «mañana» no se detiene cuando llega la muerte: hay un más allá. Sólo Dios puede hablarnos de él. Nos advierte que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27). Pero Dios nos ofrece gratuitamente el medio de evitarlo y ser salvos por Jesucristo. Si colocamos nuestro porvenir en su mano, podemos estar tranquilos. Es cierto que a veces hace falta emprender proyectos, pero es necesario que lo hagamos sometiéndonos a Dios. Debemos construir nuestro presente y porvenir a la luz de la eternidad. Aprovechemos también el tiempo para leer en la Palabra de Dios lo que Él nos dice del futuro. Estudiemos sus profecías. Nuestra fe será fortalecida mediante la esperanza del retorno de Jesús, quien nos introducirá en el eterno presente del Dios de amor.

Ayer

Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el Señor tu Dios.
Deuteronomio 8:2.

Olvidando ciertamente lo que queda atrás,
y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta,
al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13-14.
¡Cuán importante es vivir hoy por la fe y recibir cada momento del día como un don de Dios, confiando en él! Entonces, ¿qué lugar tiene el pasado en el presente? El pasado puede ser un obstáculo para su vida presente si lo embellece demasiado y fomenta así una nostalgia que le paraliza. Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? (Eclesiastés 7:10). Refugiarse en el pasado le impide hacer frente a su responsabilidad actual. Sin embargo, a veces necesitamos volver al pasado para juzgar nuestros hechos. Dios otorga su perdón a aquel que se acerca a él y le confiesa sus faltas. Si hemos recibido el perdón de Dios, no sería lógico atormentarnos por pecados pasados que ya hemos confesado al Señor, aun cuando debamos soportar ciertas consecuencias. Nuestro Dios es un Dios que perdona. También es útil recordar el pasado para evitar repetir los mismos errores. Se ha dicho que los verdaderos hombres de progreso son quienes tienen un gran respeto por el pasado. Acordémonos de aquellos que nos dieron el ejemplo de una vida de fe con el Señor, y también de todo lo que él hizo por nosotros, sus consuelos, sus liberaciones y respuestas a nuestras oraciones. Entonces podremos vivir intensamente cada día, esperando Su retorno.

Hoy

Zaqueo, date prisa…
porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Lucas 19:5.

Exhortaos los unos a los otros cada día,
entre tanto que se dice: Hoy.
Hebreos 3:13.
Ayer, hoy, mañana: nuestra vida está estructurada en base al tiempo. Pero el presente es el único momento en que vivimos verdaderamente y que debemos utilizar según la voluntad de Dios. No podemos cambiar el pasado, y el mañana no nos pertenece. Hoy, y no mañana, debo acercarme al Señor Jesús para escuchar su Palabra. Hoy, y no mañana, debo reconocer mis pecados y confiar en el Dios Salvador. Jesucristo es el amo del tiempo y de la historia. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8). Su amor no cambia. Aquel que ha aceptado a Jesús como su Salvador personal puede decir: ayer dio su vida para que mis pecados fuesen perdonados. Hoy me socorre y me conduce, porque es mi pastor. Mañana vendrá a buscarme para llevarme junto a él. Un creyente escribió: «Este día es un don de Dios para ti. Si andas como a él le agrada, puedes contar con su protección. En este día Dios te confía una misión. Empieza tu jornada estando disponible para él. Es probable que alguien necesite que le eches una mano. ¿A quién vas a ayudar mediante una carta o unas palabras? Permanece junto a Jesús para que el tentador no llegue por sorpresa y te prive de las bendiciones que hoy Dios tiene reservadas para ti».

Hoy escudriña ¡oh Dios! mi corazón,
en lo secreto tu mirada pon;
todo lo malo quita en tu bondad,
concédeme hacer tu voluntad.

miércoles, noviembre 21, 2007

La obra de Dios

Porque nosotros somos colaboradores
de Dios, y vosotros sois labranza
de Dios, edificio de Dios.
1-Corintios 3: 9
Respondió Jesús y les dijo:
Esta es la obra de Dios,
que creáis en el que Él ha enviado.
Juan 6: 29
No son personas extraordinarias las que hacen la obra de Dios, sino personas comunes que están comprometidas con Él. Muchos le dirán al Señor: "No tengo dones ni cualidades especiales; casi siempre fracaso en lo que hago; ¿cómo va a usar a alguien como yo?". El gran rey Salomón al saberse incapaz de poder gobernar a su pueblo le pidió al Señor que le diera sabiduría, y Dios se la concedió (2-Crónicas 1:7-12). El profeta Jeremías se excusaba delante de su Creador diciendo que él era muy niño para ser usado por Él, pero el Señor le dijo que no temiera y que se sometiera a Su voluntad (Jeremías 1:6-8). Y como todos sabemos, Dios escogió a una muchacha judía para ser la madre del cuerpo de Su Hijo Jesucristo, y a un carpintero para ser su padrastro. Esa es la forma en que Dios trabaja Su Obra. Como en tiempos pasados, el Señor sigue usando personas ordinarias como tú y como yo. Si trabajas como empleado en una oficina, Dios quiere que seas luz para los que viven en tinieblas. Si eres dueña de casa, puedes guiar a tus hijos a los pies de Jesucristo. Si vives a solas y con poco contacto con la gente, puedes orar por la salvación de almas. Si no sabes qué hacer, busca fervientemente la voluntad del Señor por medio de la oración. Si te preguntas, ¿Quiere Dios realmente usarme?, la respuesta va a ser obvia, "Por supuesto".

viernes, noviembre 16, 2007

El Señor se reune con los suyos

Donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos.
Mateo 18:20.
El evangelio de Juan relata que el domingo de su resurrección, el Señor se presentó en Jerusalén en medio de sus discípulos, quienes se hallaban en el aposento alto, cuyas puertas estaban cerradas, y les dijo: Paz a vosotros (Juan 20:19-23). Luego, el Señor Jesús se reunió con sus discípulos en Galilea, provincia despreciada por los letrados y poderosos de la época. Así él, el Mesías rechazado, crucificado y resucitado, rompió con el sistema judío y pasó a ser el centro de la reunión de los creyentes. Los once discípulos acudieron a la cita y recibieron una nueva misión y al mismo tiempo la promesa del Señor: He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Hoy en día, el Señor sigue reuniendo a los suyos y para ello no necesita una religión basada en mandamientos, ritos y reglas. Su persona y su obra tienen un atractivo más que suficiente para cautivar y fomentar los afectos y pensamientos por las cosas celestiales. De ellos sólo espera que lo amen. Y ese amor se expresa individualmente a través de una vida que le sea verdaderamente entregada. Él es la fuente del amor entre los hermanos en Cristo, pero también es el motivo que los reúne con gozo alrededor suyo para escucharle, orarle, alabarle y adorarle.

Hijo eternal, de Dios imagen pura,
sublime amor del seno paternal;
Señor Jesús, el cielo a ti se postra.
¡Loor a tu nombre! nombre sin igual.

Dar un sentido a la vida

Que sean ricos en buenas obras,
dadivosos,
generosos;
atesorando para sí buen fundamento para lo por venir,
que echen mano de la vida eterna.
1 Timoteo 6:18-19.
En pleno centro de una ciudad de la Edad Media se había empezado una gran obra de construcción: se iba a edificar una catedral. Intrigado, un transeúnte que no estaba informado sobre la obra en cuestión hizo la misma pregunta a tres obreros, cada uno de los cuales estaba tallando una piedra: –¿Qué haces?, le preguntó al primero: –¡Lo que ves! Estoy tallando una piedra. A esta pregunta el segundo respondió: –Trabajo para alimentar a mi familia. Pero el tercero declaró orgullosamente: –Construyo una catedral. Por lo que me concierne, ¿cuál es el sentido de lo que hago? ¿Es mi vida una sucesión de días que encadeno uno tras otro en busca de satisfacciones materiales? ¿está mi perspectiva limitada a sustentar a mi familia, con la esperanza de evitarle graves problemas e insuperables dificultades? ¿O entra mi vida en el plan de Dios? Ninguno de nosotros es el producto de una ciega casualidad. El Dios que ordenó minuciosamente la creación, poniendo en relación unos seres con otros, tanto los astros como los átomos, tiene un plan para cada una de nuestras vidas. ¿Responde la suya al plan divino? Para saberlo, ante todo es necesario entrar en relación con Dios. Podemos hacerlo por medio de Jesucristo, quien nos mostrará el sentido de nuestra vida, pues él desea que se desarrolle según su plan divino.

En Cristo

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre,
y vosotros en mí, y yo en vosotros.
Juan 14:20.

El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… nos bendijo… en Cristo…
Nos escogió en él antes de la fundación del mundo.
Efesios 1:3-4.
Antes de dejar a sus discípulos, el Señor Jesús les anunció la inminente venida del Espíritu Santo. Éste, pues, inspiró a los autores de las epístolas a escribir lo que Jesús les había anunciado cuando ellos todavía no podían captar su sentido (Juan 16:12). Dios nos bendijo en Cristo, nos escogió en él. No sólo perdonó nuestros delitos y nos justificó, sino que también nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1:6). En Levítico 1 a 7, el sacrificio por el pecado tenía como finalidad el ser perdonado. El sacrificio de prosperidad o de paz conducía a la comunión con Dios. El israelita ofrecía el holocausto, sacrificio enteramente para Dios, no con el fin de ser perdonado, sino para ser acepto (Levítico 1:3, V.M.). Si alguno está en Cristo, es una nueva criatura (o creación)… todo se ha hecho nuevo. Y todas las cosas son de Dios (2 Corintios 5:17-18, V.M.) Ello conduce a la conclusión de Romanos 8:1: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. En Juan 15 el Señor mismo considera el lado práctico: El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto (Juan 15:5). También hay otra bendición para el creyente: al final de su vida, duerme en Cristo (1 Corintios 15:18).

El poder de la Palabra de Dios

Así será mi palabra que sale de mi boca;
no volverá a mí vacía,
sino que hará lo que yo quiero,
y será prosperada en aquello para que la envié.
Isaías 55:11.
La Palabra de Dios es la imperecedera simiente que germina en el corazón y da fruto para Dios bajo el efecto del Espíritu Santo. A veces tarda mucho en brotar, pero justamente en esto muestra que su poder no mengua. Una joven indecisa en cuanto a su fe se hallaba frente a la ventana cuando se desató una tormenta. Un poderoso rayo iluminó el paisaje. Entonces ella recordó el versículo: Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:27). Esto tocó su conciencia. Empezó a reflexionar y se entregó con fe al Señor. El siguiente ejemplo también muestra qué medios puede utilizar Dios: mientras un campesino daba de comer a su ganado, un buey le lamió el brazo, lo que le hizo pensar en el versículo 3 de Isaías 1: El buey conoce a su dueño… Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Esto le produjo una intranquilidad que no cesó hasta que halló la paz por medio de la fe en Jesucristo. Otro hombre que se hallaba lejos de Dios llegó a la fe de la siguiente manera: Estaba cortando madera en el bosque. En el momento de levantar el hacha, el siguiente versículo habló a su conciencia: También el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego (Mateo 3:10). Estas palabras tocaron su corazón y lo llevaron a Cristo, su Salvador. ¿Qué versículo recuerda el lector?

martes, noviembre 06, 2007

El Dios creador

Soberano Señor,
tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que en ellos hay.
Hechos 4:24.

Mirad a mí,
y sed salvos…
porque yo soy Dios,
y no hay más.
Isaías 45:22.
Sea que los científicos se inclinen sobre sus microscopios para examinar lo infinitamente pequeño, o miren por sus gigantescos telescopios para estudiar los astros, es lógico que siempre se asombren. Como quieren conocer el origen de esas maravillas no se cansan de buscar y formular hipótesis. Solamente la Palabra de Dios da la clave del misterio: Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos (Salmo 19:1). Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste (Salmo 89:11). El Señor con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia (Proverbios 3:19). ¿Por qué los hombres no quieren reconocer en la creación la obra del Creador? Algunos pretenden creer que el universo fue formado por una gigantesca explosión (el big bang) o por un proceso químico o biológico, o simplemente por casualidad. Así, al creer que se trata simplemente de una fuerza invisible y desconocida, no sienten ninguna responsabilidad. Pero Dios no acepta estos razonamientos de incrédulos y declara que los hombres no tienen excusa, porque no quieren reconocer lo que de Dios se conoce en la creación, es decir, su poder y su sabiduría divina (Romanos 1:19-20). Pero Dios también se manifiesta como el Dios Salvador, porque cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia (Tito 3:4-5).

Mirar hacia arriba

Lucas 12:48
e espera mucho de aquellos a los que mucho se les da, ya que su responsabilidad es mayor.
Cuando estaba en secundaria, me importaba mucho lo que mis amigos pensaran de mí. Durante esos años crecí más que el resto de mis compañeros. Ser tan alto me hacía sentir incómodo. Para mantener la atención lejos de mí y de mi altura inusual, me uní al grupo que se burlaba de otros niños. Ser uno de los chistosos de la clase ayudó a asegurarme de que los chistes se dirigieran hacia otros y no hacia mí. Yo hacía todo tipo de bromas que herían, y a veces dañaban a los otros. Una vez, antes de la clase de gimnasia, mis amigos y yo pusimos pomada para curar torceduras en los pantalones cortos de gimnasia de uno de los niños del equipo de baloncesto. No solamente lo humillamos, sino que también tuvo que ir a la enfermería. Pensé que iba a ser chistoso, pero nadie lo consideró así, y menos mi padre. Mis padres no siempre pensaban que mi comportamiento era chistoso. Me recordaban la Regla de Oro: tratar a otros como me gustaría que me trataran. Muchas veces me regañaban por la manera en que trataba a los demás. Lo que yo hacía era herir a otros niños y al mismo tiempo dañaba mi reputación como alguien a quien debería respetarse. Mis amigos me veían arriba porque yo era alto, pero ¿qué veían? Mis padres querían que yo fuera un líder y un buen ejemplo para los otros: un ser humano decente. Me enseñaron a proponerme metas y a ser el mejor en todo lo que hiciera. En las lecciones que me daba mi padre, me decía una vez y otra vez que fuera el líder que merecía ser: que fuera un hombre grande de corazón y acciones, así como mi cuerpo. Tenía que preguntarme si era o no importante ser el tipo de líder y persona que mi padre creía que yo era. Sabía en mi corazón que él tenía razón. Así que traté de seguir sus consejos lo mejor que pude. Cuando me concentré en ser el mejor en baloncesto y me volví el mejor en el juego, me hice el propósito de ser un buen ejemplo. A veces tengo que detenerme y pensar antes de actuar; ocasionalmente cometo errores: todos somos humanos. Pero continuó buscando oportunidades donde pueda hacer una diferencia y poner un buen ejemplo, como me lo aconsejó mi padre. Ahora se los dejó a ustedes. "Sé un líder, Shaq, no un seguidor. Ya que la gente tiene que mirarte hacia arriba, dales una buena razón para hacerlo". Shaquille O'Neal, Estrella Baloncesto NBA, www.renuevodeplenitud.net

Entregados

Tampoco presentéis (o entreguéis)
vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos (entregaos) vosotros mismos a Dios como (hechos)
vivos de entre los muertos.
Romanos 6:13.
Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero Dios nos dio vida juntamente con Cristo (Efesios 2:1, 5, 13). Al estar vivos, resucitados con él, somos exhortados a poner a disposición del Señor lo que le pertenece: No sois vuestros porque habéis sido comprados por precio (1 Corintios 6:19-20). Romanos 12:1-2 sigue el mismo pensamiento: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Nosotros, conscientes del amor divino que tanto ha hecho por nosotros y del cual nada puede separarnos (8:38-39), somos llamados a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo. No a ofrecernos a Dios para atraer su gracia u obtener méritos, sino porque él nos amó hasta el extremo de dar a su Hijo, quien a su vez nos amó hasta la muerte. Ello forma parte de nuestro culto racional (o servicio inteligente, según otras versiones). Como consecuencia, se trata de no «amoldarnos» a los hábitos del mundo que nos rodea; como dice la Escritura, a no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2). Transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento, de nuestros pensamientos más íntimos, somos «hechos diferentes» de lo que éramos antes. Entonces podemos discernir y hacer la voluntad de Dios.

jueves, octubre 25, 2007

Libertados, liberados

Si el Hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres.
Juan 8:36.
Dios da gratuitamente la libertad a todos los que confían en Jesucristo. Esto es el Evangelio. Ser salvos por Jesús es ser liberados, liberados de todo cuanto nos esclaviza. Romanos 6:14 afirma: El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Eso no quiere decir que el creyente no volverá a pecar, sino que está libre del poder del pecado. Erais esclavos del pecado… y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia (v. 17-18). ¿Cómo es posible? Romanos 8:2 nos da la respuesta: La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte7:21– no a la ley de Moisés, sino a un principio que obra siempre en el mismo sentido, como la ley de la gravedad). Esta liberación nos es dada por pura gracia y debemos apropiárnosla por la fe. Entonces, ¿cuáles son mis recursos? –No tratar de mejorarme a mí mismo sino aceptar de una vez para siempre lo que la Biblia explica y que confirma mi experiencia, a saber, que mi naturaleza es intrínsecamente mala. Un fruto malo es suficiente para comprobar que el árbol es malo (Romanos 7:18); – Entender que no puedo, por mis propias fuerzas, dominar todos mis impulsos tendientes al mal (Romanos 7:19); (aquí la ley se refiere –como en el capítulo – Aceptar por la fe que únicamente la muerte de Cristo me ha liberado del pecado que mora en mí (Romanos 7:20) y –Vivir con la ayuda del Espíritu Santo para hacer lo que agrada a Dios.

El reloj inútil

Servid al Señor con alegría.
Salmo 100:2.

Marcos… me es útil para el ministerio.
2 Timoteo 4:11.
Un revendedor me vendió por un precio ridículo un magnífico reloj de chimenea que daba un hermoso aspecto a mi sala. Por desdicha, el reloj tenía un grave defecto: indicaba la hora sólo dos veces por día, es decir, no funcionaba. Por más que se le diera cuerda, o lo sacudiera, el balancín permanecía inmóvil. Era magnífico pero inútil. En este mundo hay muchas personas que se parecen a este reloj, pues no cumplen con la función para la cual el Creador las destinó. ¿Para qué nos creó Dios? Para hacer su voluntad. ¿Y cuál es la voluntad de Dios? Que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4). Cierta vez los judíos le preguntaron a Jesús: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado (Juan 6:28-2). Si no hacemos la voluntad de Dios, malogramos la meta de nuestra existencia; y por más hermosa que sea nuestra apariencia, somos como ese reloj: inútiles. Además, somos desobedientes, porque Dios ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan (Hechos 17:3). Arrepentimiento y fe son las llaves que nos harán funcionar para ser útiles a nuestro Creador, el divino relojero. Entonces él nos mostrará lo que espera de nosotros día a día. Tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia (Hebreos 12:2).

Jesús, dador y don al mismo tiempo

Respondió Jesús (a la samaritana) y le dijo:
Si conocieras el don de Dios,
y quién es el que te dice:
Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
Juan 4:10.

El que bebiere del agua que yo le daré,
no tendrá sed jamás.
Juan 4:14.
Notemos que cuando Jesús habla con la mujer samaritana junto al pozo de Sicar, de entrada, el Señor coloca la conversación en un plano más elevado que las necesidades materiales momentáneas. Progresivamente Jesús habló de las necesidades del alma, más importantes que las del cuerpo. ¿Qué le reveló en primer lugar? Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber…. Sí, Dios es un Dios dador. La idea, por desdicha tan difundida, de que él es exigente y nos niega lo que nos parece bueno es errónea. Desvirtúa gravemente nuestro conocimiento de Dios. Conocer el don de Dios es conocer a Jesús, a quien Dios nos dio. Con él descubrimos una nueva libertad para invocarle. La samaritana comprendió que este extranjero era quizá un gran personaje, por eso prosiguió con sus preguntas. El Señor aprovechó esta oportunidad para hacer una declaración que puede ser aplicada en muchas situaciones: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed. El agua del pozo sólo apaga la sed por cierto tiempo. Ella es la imagen de lo que podemos hallar en este mundo para responder a lo que esperamos, sea en el plano físico, afectivo o psíquico. Pero el agua de vida que Jesús da es su gracia y su salvación. ¡Y es gratuita para todo aquel que la quiere!